7.11.2006

"LA PERVERSIÓN DEL SISTEMA"

INTRODUCCIÓN

10 de enero de 2006.
El C.E.O., lo que se traduce por “él que manda”, se dirige a sus empleados. Va a explicarles el presupuesto y los objetivos de la empresa –AVORESA (Asistentes y Voluntarios Reunidos S.A.)- para el ejercicio que empieza.
“Señores y señoras, trabajadores y voluntarios, de este año no puede pasar. Este año, por fin tenemos que cumplir nuestro objetivo. ¡¡Ni un solo indigente en las calles de Madrid.!!”
Los asistentes aplauden emocionados, “Bravo, bravo”.
“Por fin”, sigue el jefe, Vamos a conseguirlo. Este año tenemos el mayor presupuesto de nuestra historia, 3 millones de euros.” Nueva ovación y más gritos de alegría.
“Según vayamos cumpliendo objetivos iremos despidiendo personal así hasta el 31 de diciembre fecha gloriosa en la que cerraremos la empresa por falta de clientes. Por fin no habrá indigentes en Madrid”.
Una vez finalizada la arenga los empleados de la empresa y los voluntarios marchaban alegres a cumplir el mandato de su jefe, y conseguir apuntarse al paro a finales de ese año, eso si con los objetivos cumplidos.


“La perversión del sistema.”

Antes de decidirme a escribir este artículo, he dado muchas vueltas, y lo he rechazado infinidad de veces. He pensado que podía ser peor el remedio que la enfermedad, y en vez de conseguir un bien, perjudicar a mis colegas. Y también, por supuesto perjudicarme a mí, creándome la enemistad de todos los que hasta la fecha me han ayudado. Finalmente he pensado que quién no se arriesga no pasa el río, y que después de todo, peor, es difícil que lleguemos a estar, aunque sorpresas te da la vida.
Empezaré por dar algunos datos públicos y muy significativos.
Según la “Encuesta sobre indigencia” del INE diciembre 2.005 la población considerada como objetivo de la encuesta está cifrada entre 21.900 y 30.000 personas.
El 51,8% de los mismos son españoles.
Al menos un 30% no tiene adicciones de alcohol o drogas.
Un 50% busca trabajo.
El 64,8% tiene estudios secundarios y un 13,2% estudios superiores.
Y ahora los datos más relevantes para este artículo: un 45,6% no pasa por la red asistencial y del 54,4%, que sí la ha utilizado alguna vez, más del 60% opina que no le ha valido para nada.
Algo se estará haciendo mal, digo yo. O ¿es que los indigentes somos unos desagradecidos?
Aquí solamente me voy a referir al producto nacional. Los foráneos tienen, en un elevadísimo porcentaje, su problema en los famosos “papeles”.
Producto nacional somos, según la encuesta, entre 11.500 y 16.000, y creciendo. En Madrid se habla de una cifra en torno a los 4.000.
Pues bien para tratar de resolver nuestros problemas, no incluyo sociedades internacionales como Intermon o Greenpeace, solo en Madrid hay más de 100 Asociaciones, Fundaciones, ONG’S. etc. etc. En España, de acuerdo con su Colegio Oficial, en el 2004 había 42.000 Trabajadores / asistentes sociales. Los voluntarios se cuentan por decenas de miles. Todo esto sin contar con las tradicionales monjitas, curas, y demás miembros de las diferentes iglesias.
Los indigentes nos preguntamos. Somos pobres pero no siempre tontos. Tocamos por lo menos a tres asistentes, voluntarios, monjitas y demás por cabeza. Eso si ellos, todos ellos, tienen un trabajo, un sueldo y una casa donde dormir. Los vemos todos los días, si queremos. Nos ayudan, intentan animarnos, nos dan de comer, nos dan ropa en los roperos, algunos conseguimos una cama en un albergue, como mucho 400 en Madrid (recuerdo que somos, al menos, 6.000) otros, poquísimos, algunas docenas, consiguen un piso de reinserción, pero y ahí radica el problema casi nunca se arreglan los problemas de fondo, todo lo anterior son parches asistenciales o caritativos. Nosotros seguimos en la calle. ¿Hay datos de cuanta gente consiguen sacar de la calle? y ¿que no vuelva al poco tiempo?. ¿No se debería financiar a estas entidades única y exclusivamente en función del número de personas que han conseguido sacar de la calle?
No soy yo quién para encontrar las soluciones, pero si puedo dar alguna orientación.
El indigente generalmente está cansado de humillarse para recibir "ayudas". Aunque sea difícil de entender por los mortales comunes, todas estas ayudas suponen en la mayoría de los casos volver a desnudar nuestra dolorosa intimidad ante otro trabajador social, que tampoco va a arreglar nuestro problema pero que sí va a conocer nuestra pequeña y triste historia, nuestra intimidad. Por eso muchos se salen de la red y prefieren “la calle” con todas sus consecuencias.
La mayoría de los que nos atienden, trabajadores sociales, psicólogos, técnicos en reinserción, ocio, etc, son buena gente, gente joven que han sacado su diplomatura y han conseguido un empleo en un sector que les gusta. Tienen buena voluntad e incluso hay algunos realmente comprometidos con el problema. Pero no son conscientes, o no quieren serlo, de que son utilizados por el sistema.
Alguno de ustedes conoce una sola empresa que tenga como objetivo desaparecer y poner en la calle a todos sus trabajadores. Yo antes no.
En filosofía y en lógica se utiliza muchas veces como sistema de razonamiento lo que se denomina “reducción al absurdo”, o en matemáticas, “llevar algo al límite”. Pues bien hagámoslo. Si todas estas asociaciones, ong’s, fundaciones, etc. consiguieran sus objetivos empresariales, es decir sacarnos a todos de la calle, tendrían que cerrar y mandar al paro a todos sus empleados.
Parece un contrasentido, verdad. Pues lo es, porque en la práctica todas estas entidades, cada año que pasa, tienen mayores presupuestos, claro, por que el problema se agrava y tiene muy difícil solución.
El subconsciente siempre acaba saliendo por algún lado, aunque se trate de evitar. En este caso el fallo está en sus códigos deontológicos y en sus normas empresariales. En ellos han decidido llamarnos, con buen criterio empresarial, “clientes / usuarios”.
Toda empresa desea, tener el mayor número de clientes o de usuarios, por que así mayores serán sus beneficios. Les puedo decir incluso que en algunos casos ha llegado a existir competencia por el mercado, es decir “este indigente es mío”.
Y ¿cómo se consigue mantener e incrementar el número de clientes? Pues muy sencillo dándoles la mejor atención y los mejores servicios, como en cualquier empresa, ofreciendo el mejor producto. El centro de día mejor, más cómodo, con mejor horario y menores exigencias, las mejores excursiones, las mejores películas. Ayudando inmediatamente a sacar el “R.M.I.” (320 e). Ayudando a conseguir camas en algún albergue. Montando los mejores talleres - de cestería, pintura, trabajos manuales, etc.-.
Es decir haciendo, y aunque no lo parezca los indigentes lo agradecemos sinceramente, que nuestra vida en la calle sea lo más cómoda posible, que no nos aburramos y que nos sintamos acompañados y comprendidos.
Pero de arreglar los problemas de fondo y salir de la calle, nada de nada.
Probablemente este escrito suene duro y escéptico, pero , además de contar con la acuerdo, en privado eso si, de varios implicados, trabajadores y voluntarios, es lo que los que estamos en la calle vemos y sentimos cada día.
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He recibido el siguiente comentario a este artículo (publicado en "comentarios"):

"Gracias por haber escrito este artículo. Dices que le has dado muchas vueltas. Me alegro de que al final no lo desestimases. Yo he recibido hoy mismo el link a tu blog y por eso no lo he visto hasta hoy, pero me extraña muchísimo que hasta hoy hubiese 0 comentarios sobre el artículo ¿qué pasa? ¿nadie tiene nada que decir? ¿ni a favor ni en contra? ¿qué pasa? ¿no nos toca la fibra un artículo así? pues ya no sé qué es lo que nos toca. A mí desde luego me ha llegado y te aseguro que, a partir de hoy, voy a hacer todas las preguntas que tú haces en la fundación con la que colaboro. Voy a hacerlas una y otra vez hasta que obtenga respuestas. Es una tontería andar con paños calientes en un asunto vital como éste. Es el colmo trabajar en entidades que DEBEN solucionar los problemas de exclusión social y acabar al tran tran del sistema. Es paradójico, triste y vergonzoso. Porque la UNICA razón de ser de estas entidades es acabar con la exclusión social. No olvidemos nunca nuestros objetivos. No nos entretengamos moviendo papeles de un lado para otro, que eso ya se hace en muchas otras oficinas de muchos otros sectores. Trabajemos cada día con nuestro UNICO OBJETIVO EN LA CABEZA. ACABAR CON LA EXCLUSION SOCIAL Y POR TANTO DESAPARECER COMO ENTIDADES. "

Me alegra mucho saber que por lo menos a una persona le ha producido un poco de resquemor y se ha hecho algunas preguntas. Muchas gracias anónimo escritor. Pero no solo no hay comentarios. Yo, por ejemplo, no sé nada de informática y a nadie se le ha ocurrido preguntar si pueden ayudar, en esto o en cualquier otra cosa con el ánimo de seguir adelante.
La única persona que dijo estaba interesada en ayudar - voluntaria y trabajadora en el sector- me dió plantón, cuando quedamos a instancia suya, y como yo me sentí molesto y cabreado y así se lo hice saber por e-mail, no se ha vuelto a poner en contacto conmigo.(Que malo es el orgullo) Quede claro que no estoy pidiendo ayuda, simplemente me asombra la falta de respuesta de ciertos sectores, igual que a ti. Menos mal que algunos voluntarios realmente comprometidos van a colaborar con esta bitácora. Es un chorro de aire fresco y esperanza. Repito muchas gracias por tu comentario.